Presentación de «Exhumación de la fábula» de Javier Bello en Alicante

Presentación de «Exhumación de la fábula» de Javier Bello en Alicante

Presentación de la antología de Javier Bello «Exhumación de la fábula» en Alicante

Este sábado, 28 de enero, presentaremos en Alicante «Exhumación de la fábula», antología del poeta chileno Javier Bello, . El acto está organizado por Letras de Contestania y Chamán Ediciones. La presentación correrá a cargo del poeta alicantino Ignacio Ballester. Más información sobre este evento en el cartel.

Otras fechas próximas de presentaciones:

Presentaciones Javier Bello en España

Tour de presentaciones Javier Bello en España

Tres poemas de Javier Bello en Hankover de Vicente Muñoz Álvarez

Tres poemas de Javier Bello en Hankover de Vicente Muñoz Álvarez

El escritor Vicente Muñoz Álvarez publica en Hankover tres poemas extraídos de la antología de Javier Bello Exhumación de la fábula, Chamán Ediciones, Albacete, 2016

I
¿Qué es una casa donde todos duermen?
¿qué significa el canto de una casa dormida?
¿una casa blanca donde uno o tres o dos duermen?
¿qué significan los dormitorios cuando cada uno de los invitados al fasto dialoga con su propio preferido espíritu y no habla, pero no puede callar la proliferación en los ojos y en los labios ni espantar a las hormigas de los lugares rosados?
¿qué significa una casa cuando en ella sólo viven dormidos?
¿qué rastros fosforescentes dejan los ángeles que vienen a comunicar el sueño, la oscuridad y los nombres a los que están desnudos, desnudos porque han entregado sus manos a la fuente y al cántico y en eso ya no descansan?
¿qué significa esa sombra sin líneas y qué signos quedan después regados por el piso como astros sobrantes?
¿qué dicen los que duermen en el fondo del cuarto cuando no dicen nada?
¿qué habitación es la que se va muriendo y escucha el resoplido de un árbol?
¿qué alcoba se extingue de oscuridad y signos y vierte una leche espesísima para el abandono del amanecer, como si alguno orinara, como si alguno orinara?
¿Quiénes son los dormidos y cuáles son sus patronos?
¿quiénes los deudos del roble de donde mana la voz y la sustancia de la luz?
¿quiénes lían la fábula de los dormidos como si fueran espejos de otras formas, lentas bestias plateadas cuyo resplandor no brilla y en la oscuridad se deshace?
¿quiénes sostienen el flujo de los que levitan sobre lechos y sábanas sin dejar en el bestiario del polvo ni siquiera un rastro de nieve muy tibia, necesaria siempre para la exhumación?
¿quiénes sostienen el mármol con las manos del sueño y siguen ese rastro por un pasillo de aceite, a tientas, a gatas, como con ojos fijos?
¿qué significa una casa donde todos duermen y por qué los dormidos dicen de sí mismos que no tienen espíritu?
¿No tiene acaso espíritu una sustancia del tamaño del mar?
¿no tiene espíritu el mar si es verdad que canta y su canto revienta en medio de la soledad del vacío, donde no hay ni un caballo ni una espiga ni un álamo?
Yo nunca he querido responder a las preguntas del sueño para que brillen incrustadas en mis palmas y en mis yemas se vean verdes y mis amigos las lean antes de saltar y se hablen.
Nunca he querido responder a las preguntas a las que nadie en verdad contesta y florecen en una zarza parecida a la piedra de la elocuencia.
El aire recibe la suposición de mis amigos.
 
El fulgor del vacío
(1997)
Jaula del padre
De todos los que comen de esta mesa
el único que vive de su fuego es el padre.
Yo no sé de donde vienen estas piedras
ni tampoco conozco a quien las trajo,
pero aquí las comemos, pero aquí las mascamos.
Salvaje padre sorprendido en tu error,
enemigo caliente de mirada amarilla,
me refiero a tu casa quemada por los bárbaros,
me refiero a tu lecho marcado por un nudo,
me refiero a tu alma que sale a predicar a la calle
el domingo volcánico de los evangelios,
palabra medio rota que envenena el suburbio
coronado por la lengua de un ángel,
coronado por la lengua que has de obedecer,
el decimal que te dará la muerte.
Padre en silencio, eliges el peso de tu voz,
el exacto calibre que arma tu vergüenza,
el bastón de la rabia, el cristal de la sed
cuando el cáncer congela tu garganta
y te deja alucinar en su hueco.
Padre furioso contra un sol de neón
padre furioso contra un grito de fuego,
encerrado con la luz que no entiendes,
encerrado en la jaula del mal,
perseguido por tus bestias de piedra
ofendes la raíz de los árboles.
Las hormigas se comen un perro,
el perro se come la cara de un hombre,
el hombre el excremento de un buey.
Bajo las mantas están tus hermanos
agazapados en la lágrima de su propio calor.
Este fuego es su fuego, y es mi fuego también,
este fuego es su hambre con las alas de mosca.
Un hombre se come la cara de un hombre.
Yo, mi padre, el padre de mi padre.
Las jaulas 
(1998)
*

Javier Bello. Fotografía: Valentina Campos

Juan Larrea
Yo estoy con los pobladores del entresueño,
no soy igual a ellos pero los puedo oler cuando cruzan la noche.
Yo estoy con los pobladores del entrepiso que queda justo a mitad de camino
entre la cabeza y la lluvia, entre la cabeza y la intemperie.
Justo en mitad de la niebla somos sólidos ojos cerrados,
visiones del que hace sonar las campanillas cuando cruza la cerca de regreso a su casa
después de mucho rezar para volver.
Tenemos las rodillas tan largas,
caminamos oscuros
bajo la noche sola.
Yo estoy con la verdad de los muertos
si la loza de todos los patios se rompe
y los peones del asesinato se esconden tras los armarios del cementerio.
Yo estoy con la verdad de los muertos, de pie en la cabeza de los vivos.
Un poema es un nudo en la muñeca,
un poema es un encargo de fruta del más allá,
un poema es un cardo que en cada espina tiene escrito recuerda, recuerda, recuerda.
Yo estoy con los pobladores del entresueño,
no soy igual a ellos pero los puedo oler
camino de ninguna parte.
Ellos vendrán, sus ojos serán ardientes
y tú hablarás, corazón de madera.
Javier Bello, de Exhumación de la fábula. Antología 1997-2015 (Chamán Ediciones, 2016).

«Rocinante» de Alfred Corn (Chamán Ediciones) en Librújula.

«Rocinante» de Alfred Corn (Chamán Ediciones) en Librújula.

El poeta y crítico literario Enrique Villagrasa menciona a Rocinante de Alfred Corn en un artículo de Librújula

2017 puede ser un año muy poético

 

Tal vez y solo tal vez 2017 sea el año que dará la medida sobre la capacidad lírica de la poesía española. Es de esperar que la falta de una mayoría de un grupo de poetas sólido, o aparentemente sólido, dé como fruto una mayor agilidad y flexibilidad para que distintas capillas y cuadras lleguen a acuerdos que repercutan en beneficio de los lectores a los que buscan desesperadamente.

Después de muchos años de esfuerzos por parte de editoriales pequeñas y atrevidas, también alguna grande y posicionada, y hogares lectores, la poesía española está bien puesta sobre sus versos, con un par: se ha avanzado, pues, en la necesaria huida de las grandes editoriales, donde la narrativa es más rentable.

Pero la incertidumbre prevalece. Esto es cada vez más evidente en el plano estatal, pero en el ámbito casero no se pueden obviar los desequilibrios que ha generado la crisis. Por eso, no es el momento de que la poesía encalle en diatribas, sino el de abordar con decisión los planteamientos necesarios, pues urge ese planteamiento poético de la realidad.

Es cierto que los lectores son cada vez más resistentes y el estado general de la poesía es mejor que años atrás. Tenemos hasta poetas raperos y grandes editoriales que apuestan por cantautores jóvenes que tienen centenares de seguidores en las redes sociales.Pero uno que es más tradicional que la pana siempre apostará por valores como Antonio Gamoneda, Jesús Hilario Tundidor, Antonio Colinas, Pere Gimferrer, Cristina Peri Rossi, Manuel Ruiz Amezcua, Manuel Gahete, Fernando de Villena (el bueno), Ángel López o Joaquín Benito de Lucas, sin ir más lejos; quienes han publicao este año que se ha ido al galope señeros pomearios.

Este 2016, nos ha dejado también la antología personal de este gran poeta que es Vicente Muñoz Álvarez (León, 1986), que con el título de Gas (Lupercalia), sorprende a propios y extraños, donde expone esa veintena de años dedicados a la poesía y encontrando en sus versos la belleza de lo cotidiano, en cada momento, aunque sople el cierzo de mi tierra, allá en León. El poeta hace brillar la sombra y se mantiene firme en su andadura poética y escribe sobre: “lo que se siente/ al penetrar la carne/ y desgarrar la herida”.

Otro de los poemarios que me deja sin aliento es el de la gran poeta Concha García (La Rambla, Córdoba, 1956), Las proximidades(Calambur), donde la mirada de la poeta se hace poesía: “Nadie nos esperaba/ ni cuando entraste radiante/ ni cuando te fuiste inclinada.” ¡Ahí es nada!

O el de Brenda Ascoz (Torrejón de Ardoz, 1974), Llorona (Siltolá), donde se realiza el misterio de la transustanciación, en estso versos hondos y tal vez dispersos de esta poeta grande: “mi nombre que borré con rabia y tristeza,/ y a mi lado, la mirada esquiva de Julia”.

Sin olvidar al poeta Juan Luis Calbarro (Zamora, 1966), Caducidad del signo. Poesía reunida (1994-2016) (Editora Regional de Extremadura), quien da l0 mejor de sí, lo que en poesía siempre es de agradecer, y nos muestra desnuda su verdad poética: “Y las huellas que un día cultivamos/ tan demoradamente/ dejarán de latir/ o de pertenecernos.”

Imagen de cubierta de «Rocinante», Alfred Corn, Chamán Ediciones, Albacete, 2016

Y el poemario Rocinante (Chamán) de Alfred Corn, enorme poeta norteamericano, con traducción, selección y prólogo de Guillermo Arreola, donde nos deja ver el poeta toda su trayectoria poética: “en cada imagen una rima el frío ha gravado.” Y donde homenajea a Cervantes narrador y poeta, y plasma la metáfora del caballo cual devenir telúrico de la existencia: “Apartado en la casa de tus pensamientos/ no oyes nada. De unos labios separados se desprende/ una palabra expuesta (…).

O/ y finalmente El primer día (Siltolá), del poeta Julio César Galán (Cáceres, 1978), donde se da cuenta y coincido con Eduardo Espina de que la escritura es todo lo que viene después de haber leído. Y ojalá todos lo tuviesemos tan claro, tanto jóvenes como mayores: “Tengo la llave, ahora solo tenemos/ que desalojar el miedo a quedarnos/ dentro por tanta luz, por tanto deseo/ de nubes.” Y no quiero acabar esta mirada al 2016 desde su último día, son las 16.30 horas del 31 de diciembre cuando esto escribo en Tarragona, sin copiar estos versos de Gustavo Adolfo Bécquer que tanto me sorprenden: “Como el mundo es redondo, el mundo rueda;/ si mañana, rodando, este veneno/ envenena a su vez, ¿por qué acusarme?/ ¿puedo dar más de lo que a mí me dieron?

Enrique Villagrasa

Fuente: http://librujula.com/actualidad/1732-2017-puede-ser-un-ano-muy-poetico

Javier Bello visita España para presentar «Exhumación de la fábula»

Javier Bello visita España para presentar «Exhumación de la fábula»

Javier Bello visita España para presentar «Exhumación de la fábula» (Chamán Ediciones, Albacete, 2016)

Entre finales de enero y comienzos de febrero el poeta chileno, Javier Bello, visitará España con motivo de la presentación de su antología Exhumación de la fábula (1997/2015), editada por Chamán Ediciones en su colección de poesía Chamán ante el fuego.

Para estas presentaciones contaremos con la presencia de algunos autores como Juan Carlos Mestre que presentarán a Bello ante el público. También coincidirá la presentación de éste libro con el último de la poeta Concha García (Las proximidades, Calambur, Barcelona, 2016) en Puente Genil (Córdoba), acto que celebraremos conjuntamente Calambur y Chamán.

Esta gira de presentaciones tendrán su inicio en Alicante, acto organizado por Letras de Contestania, y en ella contaremos con la presencia del poeta alicantino Ignacio Ballester, quien presentará a Javier Bello dentro de los ciclos de encuentros que organiza esta asociación y colectivo.

Pronto más información de los encuentros.

 

EXHUMACIÓN DE LA FÁBULA

Exhumación de la fabula

Exhumación de la fabula de Javier Bello, Chamán Ediciones

Obra antológica que recorre la extensa obra de Bello. Seleccionada por el también poeta chileno Nicolás Labarca, contine un prólogo y estudio sobre la obra de este autor, llevado a cabo por la poeta chilena Antonia Torres Agüero, donde se aprecian todas las claves para conocer la poética de este gran autor de las letras chilenas contemporáneas.

En palabras de la propia Antonia Torres Agüero: «Bello es una personalidad literaria en el más amplio sentido. El convencimiento que tiene de su propia poética, el universo que ésta funda, la práctica vital que hace de ella, la forma generosa y a la vez rigurosa en que enseña, divulga, critica la poesía de otros está preñada de la suya propia. No es posible separar su comprensión del fenómeno de lo literario de su propia obra poética y de la cosmogonía que ésta funda. Y si acaso en la prehistoria de esta cosmogonía la palabra era anémona, génesis, arrecife; si en el origen inverso que fue el Apocalipsis inicial que crea este mundo poético, las formas de vida, belleza y lenguaje son primitivas y remotas; su poesía entonces es una suerte de arqueología de la escritura y la escritura una piedra antigua que hay que hallar y desenterrar. Una piedra, casi un fósil, que hay que oler, lamer y pulir como artesano o monje. Una piedra que contiene en sí el misterio de lo antiguo, una reliquia, el vestigio pétreo de aquello que hay que leer e interpretar. Bello no concibe la vida más que poéticamente y sus poemas son una muestra de que la escritura es para él una forma de espiritualidad.»

 

Vídeo libro de Exhumación de la fábula

Javier Bello

JAVIER BELLO (Fotografía realizada por Valentina Campos)

Javier Bello nació en Concepción, Chile, el 25 de octubre de 1972. Ha publicado los siguientes poemarios: La noche venenosa (Concepción: Letra Nueva, 1987), La huella del olvido (Concepción: Letra Nueva, 1989), La rosa del mundo (Santiago: Lom, 1996), Las jaulas (Madrid: Visor, 1998), El fulgor del vacío (Santiago: Cuarto Propio, 2002), letrero de albergue (Huelva: Colección de Poesía Juan Ramón Jiménez, 2006; 2ª ed., Santiago: Norma, 2007), Espejismo (Santiago: Cuadro de Tiza, 2010), Estación noche (Santiago: La calabaza del diablo, 2012) y Los grandes relatos (Santiago: Cuarto propio, 2015). Además, ha editado los siguientes libros: Winnét de Rokha, El valle pierde su atmósfera. Edición crítica de la obra poética.(Santiago: Cuarto Propio, 2008); Diana Bellessi, Persecución del sueño. Antología poética (Selección junto a Eliana Ortega. Santiago: Lom, Cuadernos del Ciudadano, 2006); Enrique Gómez-Correa, Lo desconocido liberado. Antología poética 1935-1995. (Madrid: Huerga y Fierro, 2005; y Desencanto personal. Reescritura de Canto General de Pablo Neruda. (Santiago: Cuarto Propio/Balmaceda1215, 2004). Ha recibido la Beca para la Creación Poética Joven de la Fundación «Pablo Neruda» en 1992; el Primer Premio de Poesía en los «Juegos Florales Gabriela Mistral» de la I. Municipalidad de Santiago, en 1994, por el poemario La rosa del mundo; un accésit al VIII Premio «Jaime Gil de Biedma», Diputación de Segovia, por el poemario Las jaulas, en 1998; el Premio Hispanoamericano de Poesía Juan Ramón Jiménez, 2006, por letrero de albergue; y el Premio Pablo Neruda 2007, que la fundación del mismo nombre otorga anualmente, desde 1987, a la trayectoria de un poeta chileno menor de 40 años. Es profesor del Departamento de Literatura de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile.

Homenaje en México al escritor Guillermo Samperio

Homenaje en México al escritor Guillermo Samperio

Homenaje en México al escritor Guillermo Samperio

El Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) de la ciudad de México, realizará el próximo 17 de enero, un homenaje a nuestro querido y admirado autor Guillermo Samperio, autor de «Volvimos a escuchar ese adagio de Mozart», tercera referencia de nuestra colección de poesía «Chamán ante el fuego»

Recordando a Guillermo Samperio
Fecha: martes 17-enero-2017 19:00 hrs.
Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.

Figura esencial del cuento mexicano, forjador de generaciones de narradores, versátil artista plástico y destacado promotor cultural, Guillermo Samperio será recordado por el INBA a un mes de su fallecimiento.

Participan: Silvia Molina, Felipe Garrido y Hernán Lara Zavala.

Recordando a Guillermo Samperio (1948-2016)

Recordando a Guillermo Samperio (1948-2016)

 

 

"VOLVIMOS A ESCUCHAR ESE ADAGIO DE MOZART", última obra publicada por Samperio. Fotografía: Rocio, Popular Libros.

«VOLVIMOS A ESCUCHAR ESE ADAGIO DE MOZART», última obra publicada por Samperio. Fotografía: Rocio, Popular Libros.

 

la patria

La he buscado en los rincones más impenetrables,

incognoscibles,

o ininteligibles,

el más insondable océano,

en los interminables desiertos y selvas,

entre los pentatrillones de estrellas,

planetas,

asteroides,

constelaciones

o nebulosas,

al borde del infinito de infinitos,

debajo de mi cama llena de tiliches,

en el ropero de mi abuelo que no se había abierto en 40 años,

pero no encontré a esa desarrapada de nombre patria.

Humo de hoja de higuera

Todavía llevo el son de tu voz en el oído, como si una sirena me anduviera acompañando y cantara tonadas marítimas. Aunque sus cantarcillos y la reverberación de tus caricias sensuales me hacen compañía, aun te extraño, es decir te deseo; me gustaría que nos amáramos de nuevo en sábanas de alcatraces, azucenas y pétalos de amapola, entre la humedad y nuestros sudores, mezcla sobre el lecho florido, navegando en una crema púrpura y blanca, olvidados del cosmos y los microcosmos, sólo entregados a las explosiones  de nuestros cuerpos. Estábamos en una habitación donde el humo color hoja de higuera nos rodeaba, tarareando canciones orientales; el tiempo podrá crepuscular, ensombrecer, alborear y nuestros cuerpos sobrevivir entrando y saliendo uno del otro.

Luego, vendrá el largo reposo, tu cabeza recargada en mi hombro y escucharás palabras de arroyos serenos y eléctricos; el humo de la hoja de higuera subirá lento, su delgado hilo dibujará frases como: «disfruto el tesoro de tus aguas profundas», «los vericuetos de los ríos subterráneos de nuestro amor se funden», «alas líquidas de la doncella desfalleciente», “mis labios en la amapola de tu pubis», «me hundo en las hojas de alcatraz de tus nalgas», «el bautismo en tus labios, alimento púrpura-jugoso en tu boca», «levantarnos aves con alas de jazmines, un mismo vuelo, nuestros cabellos en las claras nubes grises, volutas verdosas», «tu corazón y el mío unirrítmicos en los confines de nuestras mejores y más volatineras emociones»; aquí pone punto final la ceniza del hilillo humeante y cruzo la calle entre camellos y búfalos.

El ligero horizonte que dejamos

El sonido del bambú es el ligero roce de hojas de helechos sepias y se desprende de la delgadez de tu cuerpo cuando caminas por el pasillo de flores diminutas que brotan necias en la arena para vivir un día y desfallecer cuando el cielo es un ser hecho de ojos, o cuando cruzas la pierna sentada en las orillas del agua del río Nilo que fluye sutil, con un pie hundido entre peces dorados y rojos, que se asustan cuando mueves tu dedo meñique; el sonido del bambú es apenas el silbo de los juncos tiernos que asoman discretos al borde de la humedad, mientras despuntan atildados junto a un lirio rozado que las aguas pausadas acarician y luego se van hacia tierras más desérticas.

El sonido del bambú es un delgado ensueño mientras me voy quedando casi desmayado, asido por el rumor silencioso del joven desierto anciano y el inmaculado de tu cuerpo se abre con serenas dunas que de súbito habitan breves remolinos de filamentos oscuros donde una humedad distante aflora entre nuestras piernas hechas de arena, se disuelven unas en otras y ya no sabemos cuáles son tus palabras y cuáles las mías, dónde comienza tu cabello de bermellón discreto y dónde mi pelo de plata.

El sonido del bambú suena al ligero horizonte que dejamos en las sábanas y las colchas árabes, son los trazos de un pintor antiguo que se tomó mil y una noches en dibujar línea a línea y tono a tono para mostrar, sin estridencias, el encuentro de ambos cuerpos que, a su vez, hicieron un dibujo complejo en cada movimiento de su vida, mucho antes, cuando en la Tierra sólo se escuchaban desfallecer las cascadas, el bisbiseo de los ríos sin nombre, el canto de aves que no nos sobrevivirán, o cuando en el galáctico espacio gigante donde está el sistema solar sólo había un gran vacío, un momento antes de que la magna estrella hiciera explosión y formara una multitud de planetas, asteroides, lunas, o el mundo donde habitamos tú y yo, con sus mares, sus montañas, sus sabanas, sus ríos con el sonido del bambú, el viento que lo hace silbar con amor entre las hojas de helechos sepias, los juncos al lado del lirio de tono coral semejante a tus labios que se mueven suaves y a profundidad en mi entrepierna para expandirme en el ensueño del desierto inmenso donde pequeños remolinos juegan con tus senos y brotan las necias flores amarillas para languidecer a las veinticuatro horas, antes del amanecer, en el momento en que la blancura resbala por tu barbilla.

«Las lágrimas de Chet Baker caen a piscinas doradas» en el blog de José Luis Morante (Puentes de papel)

«Las lágrimas de Chet Baker caen a piscinas doradas» en el blog de José Luis Morante (Puentes de papel)

El poeta y crítico literario José Luis Morante habla sobre Las lágrimas de Chet Baker caen a piscinas doradas en su blog Puentes de papel

 

ARENAS  MOVEDIZAS

Abel Santos (Fotografía: Diego Gárnica)

Abel Santos (Fotografía: Diego Gárnica)

La mirada poética de Abel Santos (Barcelona, 1976) impone una actitud que nunca firma acuerdos con el conformismo complacido de lo sedentario, un espejismo de arenas movedizas. Advierte del peligro de cerrar los ojos ante los desconchones grises de lo cotidiano. Sus versos prefieren tomar asiento en lo oscuro y desde allí destilan una incisiva reflexión sobre la existencia. Así ha ido moldeando una activa producción que arranca en 1998 con el poemario Esencia y que está compilada en antologías como Demasiado joven para el blues (2014) y Jass (2016). En sus entregas encarna una estética de la decepción en la que se reiteran espacios argumentales como la introspección confesional, los rostros de la noche, la crítica social, el afán metaliterario, o el rumor incansable del jazz. Por tanto, no sorprenderá a quienes han cruzado puentes lectores con el realismo bastardo de Abel Santos el título de la nueva salida del poeta catalán, Las lágrimas de Chet Baker caen a piscinas doradas, que cuenta con una introducción de Diego Vasallo, intérprete, compositor y letrista del grupo musical Duncan Dhu. Y es Diego Vasallo también el      autor de la letra que inspira el título del libro.

Las lágrimas de Chet Baker caen a piscinas doradas, Abel Santos, Prólogo de Diego Vasallo, Chamán Ediciones, Albacete, 2016. (Imagen de cubierta: Sergio Delicado)

Las lágrimas de Chet Baker caen a piscinas doradas, Abel Santos, Prólogo de Diego Vasallo, Chamán Ediciones, Albacete, 2016. (Imagen de cubierta: Sergio Delicado)

El intuitivo trompetista Chet Baker (1929-1988) encarnó una existencia desmesurada que ha dado pie a abundantes incursiones biográficas y ha inspirado la película “Born to be blue”, dirigida por Robert Budreau y protagonizada por el siempre comprometido Ethan Hawke. Algunos de estos retazos se recrean en el prólogo de Diego Vasallo, donde se cobija la sombra derrotada de Chet Baker antes de caer al vacío y de dejar colgando en el aire la languidez de alguna nota; así aparecen también para el músico los poemas de Abel Santos: “sonidos profundos de catarsis cegadoras atraviesan los textos como los truenos de una tormenta  que se va dejando atrás, martillos que golpean los instantes; desiertos ocupando el horizonte desde una ventana que mira el atardecer”.

En la poesía de Abel Santos la naturalidad y el decir sobrio son preceptos básicos, como si el tiempo fuera un sostenido aprendizaje para tomar apuntes del ahora. Así se confeccionan, página a página, las secuencias emocionales de un diario intimista en el que el sujeto verbal se asoma en los espejos del yo biográfico y enlaza contingencias. En ese caminar en círculos, solo el amor invita a retomar la amanecida de las esperanzas, como si fuese la anestesia que proporciona una calma aparente, como si defendiera frente a la soledad algunas certidumbres y abriera sitios para habitar en el deshielo. Sobresalen los poemas amorosos, donde busca sitio una amplia semántica; están la soledad y el deseo, el recuerdo y su fuego cruzado con el olvido; o la conciencia de un tiempo que se consume indeclinable y triste en su propia búsqueda de sentido porque es difícil salir ileso de una historia de amor.  Las lágrimas de Chet Baker caen a piscinas doradas  arrastra en el río del poema la verdad personal, ese empuje profundo de carne y hueso que flota endurecido en las aguas del tiempo.

José Luis Morante

Fuente del texto: https://puentesdepapel56.blogspot.com.es/2016/11/abel-santos-las-lagrimas-de-chet-baker.html?m=1

Vídeo libro de «Las lágrimas de Chet Baker caen a piscinas doradas»

https://www.youtube.com/watch?v=JAR3trnBDqY&feature=youtu.be

«Rocinante», de Alfred Corn, en El coloquio de los perros

«Rocinante», de Alfred Corn, en El coloquio de los perros

Reseña de la antología Rocinante, del poeta estadounidense Alfred Corn, realizada por Natalia Carbajosa en la revista El coloquio de los perros.

ALFRED CORN. ROCINANTE
(Chamán, Albacete, 2016)
[Traducción: Guillermo Arreola]
por NATALIA CARBAJOSA
          Constituye esta antología la carta de presentación del poeta estadounidense Alfred Corn (1943) en España. He aquí, pues, una oportunidad para descubrir a un poeta que, al menos en la breve selección presentada, parece moverse con facilidad entre las eternas paradojas de la poesía, al menos tal y como las manejamos a partir de las tradiciones literarias de los siglos XIX, XX y lo que llevamos del presente siglo. La primera de ellas la encontramos en el poema largo que abre la serie, ‘Diario de Oregón’, del libro All Roads at Once (1976). Fiel a su interés por el verso y la rima, Corn subrayará expresamente en un poema posterior la preeminencia de la forma (form) sobre el contenido (meaning). Sin embargo, la precisión cuasi-científica con la que describe los elementos de la realidad física sobre la que se construye ‘Diario de Oregón’ y los poemas posteriores delata, muy elocuentemente, el esmero concedido al segundo término de la ecuación forma/contenido:
[…] Vacante de agua,
el pie del arrecife era un seco paisaje marino
de anémonas verdes y un banco de mejillones azul acero
crujiendo en el dolorido torrente del aire.
          El poema avanza cuidadosamente trabado alrededor de ese mundo natural, descrito con detalle, en el que se cuela como de manera casual el razonamiento y las vicisitudes humanas que le son indiferentes a dicho mundo. Así:
Recogiste una concha de mejillón vacía, pareada aún,
y me ofreciste la mitad, una vieja y deslucida cucharilla,
su diminuta concavidad perlada de grisáceos arco iris.
Algo en tu semblante o en la tenue luz
me dice que no siempre estaremos juntos.
          Sutileza en la densidad nominativa: de este modo se abordan la fugacidad del tiempo y las pérdidas de la vida. Y ahí comienza la segunda paradoja, ya que en los versos de Corn, a quien el propio Harold Bloom ha declarado heredero de la tradición romántica norteamericana, aflora el (también típicamente norteamericano) anti-romanticismo de William Carlos Williams. Esto es, el “no ideas but in things” que evita a toda costa separarse de la precisión de los significantes por perseguir una abstracción o trascendencia sin más, y que le hace proferir a Corn, en medio de un cementerio, que «los pensamientos eran cigarras», anclando de nuevo cualquier tentación metafísica al orden de la naturaleza.
La tercera paradoja realiza el movimiento opuesto: seguimos en ‘Diario de Oregón’, segunda parte. Corn parafrasea y niega el adagio del gran Wordsworth, referente imprescindible del romanticismo occidental, sobre que la poesía son «emociones rememoradas desde la tranquilidad». Concretamente, escribe, refiriéndose a las olas (de nuevo el mundo natural se impone a la psique humana) antes que a las emociones: «Not recollected in tranquillity». Y he aquí que, en el poema ‘Eclipse en la habitación de un hotel’, del libro A Call in the Midst of the Crowd (1978), Corn aborda, precisamente con esa serena remembranza que niega en la composición anterior, la pérdida de la madre, demasiado temprana hasta para el acto de recordar. En esta ocasión, la ausencia de un pathos subrayado (ausencia elocuente en sí misma), la marca sobre todo ese sereno “casi” recordar que, por fuerza, ha de ser posterior a la emoción misma; emoción doblemente dolorosa de devolver al instante presente, dado que el poeta era demasiado pequeño, en el momento de la muerte de su madre, como para haberla sentido:
Un raro esplendor, como el de una vela,
se acopla a la tensión y al parpadeo de la memoria,
pequeña incandescencia, halo nocturno.
Surge como un regalo, un don de clarividencia
con el poder de trasladarnos, protegidos,
a casas perdidas, cuartos prohibidos
en donde está ella, inmóvil. Pero no puede ser
la memoria. Nada recuerdo. Ausencia.
          Aún continúa el capítulo de las paradojas, que para eso es el poeta un fingidor. Una vez más, en ‘Diario de Oregón’, poema que recomiendo leer muy despacio por la proliferación de señales o balizas que emite a cada paso, el autor afirma que «[T]he best themes / are the most moving ones». El traductor aquí ha optado por la segunda acepción de “moving”, opción perfectamente justificable: «Los mejores temas: los que conmueven». Sin embargo, al leerlo, a mí me ha saltado a la mente el sentido primero y literal del término: el movimiento antes que la emoción, a no ser que ambos se conciban como una sola cosa, que también puede ser. Pero son ya muchas y muy variadas las pistas que Corn aporta acerca de su relación con la presencia de las emociones en la poesía, antes deudora de un hábitat mayor que ellas que de la mente humana concebida como el centro de todas las cosas. Y relaciono mi deducción con la tercera parte de otro poema largo, ‘El adversario’, de nuevo del libro mencionado A Call in the Midst of the Crowd. En dicho poema, el “yo” que escribe se desdobla y hasta antagoniza consigo mismo en pos de la verdad poética, que no es otra que el movimiento mismo:
Si esto fuera reposo, no habría queja; pero
algo aguijonea, una gota de ácido
en la fórmula. Las frías colinas
nos esperan, la primavera llega con fuerza.
Nada ha quedado sino el deseo de decir la verdad,
suscitado por una autoridad en descrédito.
           Ese deseo de decir la verdad poética, siempre sujeto a la volubilidad humana («una autoridad en descrédito»), parece apropiado para este “verse” desde dentro y fuera a la vez; una especie de doble a la manera de Poe que, no sin cierta ambivalencia, contribuye al propósito supremo de toda poesía, a saber, aprender a poner la vida en las palabras:
Quise llevar vida a mis labios como
si fuera agua pura —y tu mano intercede.
          El segundo poema de All Roads at Once, ‘Porcelanas chinas en el Metropolitan’, recuerda inevitablemente, aunque en ningún momento se mencione, la ‘Oda a una urna griega’ de Keats. Si en la oda de Keats cada estrofa es un apóstrofe al artista anónimo, a los personajes de la urna o a las fuerzas de ese tiempo escindido entre el discurrir lineal y la eternidad fijada por el arte, las estrofas (de la segunda a la quinta) de Corn avanzan en pura concentración ecfrástica, y sólo indirectamente aludiendo al ejecutor:
[…] Retrocedí
hacia un jarrón color verde claro:
semejante a una pera o una lágrima perfecta.
Parecía alzarse contra su peso, sólido
ímpetu, reflejando el delicado movimiento
del torno con que el alfarero recubría un quieto zumbido
en el ascendido giro de la forma.
          Corn reserva las estrofas inicial y la final para reflexionar con más detenimiento sobre las percepciones de quien mira. En la primera, saca a relucir (al modo romántico, sí), la anamnesis platónica que ubica al hombre, ante la contemplación de la belleza, frente al continuum de la civilización a la que pertenece: «Y por vez primera las observé, […] Mi estado primigenio, mis intuiciones, —de qué Fuente— / redimidos…»; mientras que en la última dirige el apóstrofe a sí mismo y rescata el viejo asunto del tiempo como un agente doble (Kronos y Kairós) suscitado por dicha contemplación: «te has encontrado con el pasado y es / el presente». Es el cortocircuito temporal, producido por toda experiencia estética de altura, el que Corn transforma en el poema en un hilo conductor que igualmente viaja desde la tradición ecfrástica (Homero antes que Keats) hasta un “yo” poético contemporáneo, distinto de los otros en sus presupuestos y enfoque, a la vez que deudor de una misma agua.
Estos cuatro poemas que abren el volumen suponen en sí mismos un compendio del complejo y rico universo poético de Corn, lo que no significa, ni mucho menos, que el resto de poemas de la antología carezca de interés. Merece la pena leer en voz alta, en inglés y en español, la breve pieza rimada que lleva por título ‘Noviembre se deshoja’, traducida por Manuel Ulacia, así como ‘La luz azul’, poema escrito directamente en español y a continuación traducido al inglés por el propio autor. Dentro de la variedad de temas que componen estos poemas, destaca asimismo un homenaje a Basho que, a modo de máxima, vuelve a poner de manifiesto la necesidad de nombrar desde la palabra precisa e insustituible: «los poemas traducen el mundo». El de Alfred Corn, sin duda, participa de ello, y de todas las maneras aludidas. Por si quedara alguna duda, la antología se cierra con otro homenaje, esta vez a Rubén Darío, en el que se nos da una particular versión, imbricada en la existencia, del oficio de nombrar: «la vida quiere ser / su nombre: / árbol, caballo, sueño, amanecer / y el hombre».

Cambiamos de año, pero lo bueno permanece en nosotros

Cambiamos de año, pero lo bueno permanece en nosotros

Desde el mar a la estepa, nuestra aportación antológica a 2016 continúa recibiendo buenas críticas a pesar del cambio de año.

Algunos no han entendido nada o no han sacado nada en claro, sin duda cortos de miras y desagradecidos, ante la avalancha de antologías en 2016, otros ni siquiera han sabido apreciar el porqué de este Desde el mar a la estepa: reflejo de una realidad, no provinciana como anunciara Martín López-Vega, sino de un territorio amplio más allá de fronteras político-administrativas, el sureste peninsular. Como en toda antología ni están todos los que son, ni son todos los que están, pero si que es cierto que en Desde el mar a la estepa, rompimos el territorio dándole un homenaje a la palabra más allá  de las modas estilísticas, si es que hoy existen, y situando a la poesía en el lugar que corresponde, fuera de artificios y pomposidades grandilocuentes. Aquí hay un reflejo de 29 autores que llevan años trabajando en sus obras. Algunos con reconocimientos y premios, otros más anónimos y desapercibidos.  Lo cierto es que nuestra antología no ha dejado a nadie indiferente y eso es digno de agradecer. Por tanto, GRACIAS A TODOS POR VUESTRO APOYO Y POR RECONOCER NUESTRO TRABAJO.

A continuación les dejamos la última reseña, realizada por el poeta alicantino Ignacio Ballester, del día 6 de enero. Sin duda un estupendo regalo de reyes para nuestro (y vuestro) CHAMÁN. Seguimos en la senda.

CHAMÁN EDICIONES

Desde el mar a la estepa

La editorial Chamán Ediciones presenta en su primer número una antología de poesía que recorre el sureste español: Desde el mar a la estepa (2016). Ana Toboso y Pedro Gascón dirigen este proyecto que reúne a veintinueve poetas que nacieron a partir de los años sesenta. Destacan por los premios que han ido ganando en estas últimas décadas, por seguir publicando y por estar estrechamente vinculados con revistas como La Galla Ciencia o el colectivo Fractal Poesía.

Dionisia García prologa dicho trabajo reivindicando la importancia que tienen las editoriales para responder a la inquietud cultural y poética de jóvenes consagrados. Difundir su obra y hacerla llegar por mar y tierra a cualquier lector, en papel, es quizá el principal objetivo. Estos son los poetas: Antonio Rodríguez Jiménez, Antonio Aguilar, Lucía Plaza Díaz, Cristina Morano, Javier Lorenzo Candel, Juan de Dios García, Francisca Gata Amate, Ángel Paniagua, Constantino Molina Monteagudo, Noelia Illán Conesa, Andrés García Cerdán, Héctor Castilla, Jaufré Rudel, José Daniel Espejo, José Óscar López, Gracia Aguilar, Idoia Arbillaga, Rubén Martín Díaz, Vicente Velasco Montoya, Mercedes Díaz Villarías, Diego Sánchez Aguilar, Matías M. Clemente Gabaldón, Ángel Manuel Gómez Espada, Milagros López, David Sarrión López, Miguel Úbeda, José Alcaraz Pérez, Javier Temprado Blanquer y Pedro Gascón. Son experiencia, reivindicación, animales, insectos, contacto, interculturalidad, debate, naturaleza, recuento, examen, terrestres, cuestionamiento, conjeturas, escurridizos, clásicos, interrogante, surreal, instantánea, escorzo, ínclitos, invencibles, cartografía, paranoia, sensorial, correspondencia, inyección augural, enjalbegados, certeros, prometedores y consagrados paseantes agradecidos.

Cada autor viene presentado con una breve semblanza. Sus tres, cuatro poemas nos hacen conocer y reconocer voces distintas y no tan distantes. Los temas son los universales: el amor, la muerte, la poética o lo social en bares, de noche, en soledad, en la ciudad; ahora bien, la expresión lírica Desde el mar a la estepa muestra un vaivén entre el tono clásico (todavía presente en sonetos y endecasílabos sueltos) y la coloquialidad efímera pero directa del siglo XXI, con una sintaxis, una estructura y un lenguaje plenamente actuales. Así pues, el mérito de Ana y Pedro, que cierra la muestra, es acercar el péndulo de la historia y la literatura a una región muy vívida, según explica Javier Lorenzo Candel. Por su parte, José Luis Morante reseña la antología en Puentes de papel: «Sitios fértiles en la escritura que ya tienen cosecha granada en el canon lírico del siglo xx». Uno de los poetas recogidos, Andrés García Cerdán, reflexiona sobre dicho trabajo editorial en ABC, haciendo hincapié en que estamos ante «poetas de obra consolidada y rompedora, unidos por lazos antiguos de amistad y sólidas afinidades estéticas e ideológicas».

Deberemos de seguir bien de cerca el trabajo de Chamán Ediciones, que ya preparan nuevos números (con Alfredo Rodríguez y José María Álvarez). Además de los autores mencionados, publican la obra de Augusto Rodríguez, Javier Bello (que presentará en Alicante a finales de este mes), Abel Santos, Alfred Corn o el recientemente fallecido Guillermo Samperio.

IGNACIO BALLESTER

Fuente del texto: http://otaler.blogspot.com.es/2017/01/desde-el-mar-la-estepa.html?spref=tw

Anatomía de un objeto

Anatomía de un objeto

Anatomía de un objeto. La creación de imágenes de Sergio Delicado para Chamán Ediciones

El pasado viernes 18 de noviembre estuvimos acompañando a nuestro ilustrador Sergio Delicado en la Librería Nemo de Albacete. Sergio realizó una charla sobre el proceso de creación de las imágenes realizadas para Chamán Ediciones en sus cubiertas. Proyectó bocetos, pruebas, ideas, objetos que le han sido útiles a la hora de realizar sus creaciones. Recordamos que dichas imágenes son objetos reales que este artista crea como forma de materializar los títulos y contenidos de las obras que publicamos en la colección de poesía «Chamán ante el fuego». La charla estaba destinada sobre todo a alumnos de la Escuela de Arte de Albacete.

 

Reseña de «Las lágrimas de Chet Baker caen a piscinas doradas»

6 de 6 (Reseña de Las lágrimas de Chet Baker caen a piscinas doradas). Abel Santos. Chamán Ediciones. (Por Al Segar)

Al Segar nos dedica una entrada en su blog, en concreto, al libro de Abel Santos Las lágrimas de Chet Baker caen a piscinas doradas, os dejamos el enlace a continuación para que podáis leerlo:

 

http://elblogigrafo.blogspot.com.es/2016/11/6-de-6-resena-de-las-lagrimas-de-chet.html